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7 mitos del Tatuaje

7 mitos del Tatuaje

El mundo de los tatuajes está rodeado de un aura de misterio desde la antigüedad. En nuestros días, el Internet y las redes sociales han conseguido que sea más sencillo acceder a mucha más literatura acerca de sus orígenes, su historia y su significado, aunque paralelamente nuestra sociedad de la información es el caldo de cultivo ideal para la propagación de todo tipo de rumores, leyendas urbanas y mitos sin ninguna base científica.

Aquí les dejamos algunos de los falsos mitos más populares relacionados con el tatuaje que podemos encontrar circulando habitualmente por Internet.

 

1. La aguja de tatuar es una única aguja


La creencia de que la máquina de tatuar emplea una sola aguja para realizar los tatuajes es totalmente falsa. Efectivamente, puede emplearse una única aguja para realizar ciertas partes de un tatuaje, perfilar líneas, trabajar detalles muy pequeños, etc. Pero en realidad el número de agujas que se emplea varía. Para ciertas tareas se emplean grupos de agujas (normalmente un número impar, 3, 5, 7 y hasta 15) soldadas. Estos grupos de agujas permiten a los artistas rellenar zonas amplias con mayor rapidez, realizar sombreados con un mayor control, o simplemente dibujar trazos más gruesos.

Paradójicamente, el número de agujas no está relacionado con el que tatuaje sea más doloroso; es decir un sombreado realizado con siete agujas, NO es siete veces más doloroso que si hubiese sido hecho una única aguja (hablaremos del dolor más adelante).

 

2. El dolor del tatuaje es insoportable

Es verdad que los tatuajes duelen; de eso no hay duda. Pero el nivel de dolor o de molestia depende de muchísimos factores, y en general todo el mundo tiene la sensación general de que “duele bastante menos de lo que esperaban”.

El factor determinante para el dolor de un tatuaje es sobre todo la zona del cuerpo en la que se realiza: cuantas más terminaciones nerviosas tenga la zona del cuerpo, más doloroso será el tatuaje, siendo las zonas más sensibles; la palma de las manos, la cara, el interior de los muslos y los brazos, y la que menos la espalda. También es importante lo mullida que sea la zona. La máquina de tatuar hace impactar las agujas contra la piel, si la piel que se está tatuando está en zonas bajo las cuales hay hueso o poca carne que amortigüe los impactos, el tatuaje será más doloroso. Este es el caso de los tobillos, las muñecas, los nudillos, etc.

Los tatuadores siempre intentan que sus clientes sufran lo menos posible y para ello emplean varias técnicas, y en casos extremos suelen disponer de una crema anestésica para personas especialmente sensibles que no puedan soportar el proceso.

 

3. Tatuar es fácil 

Actualmente, un tatuador es un profesional que emplea técnicas que necesitan de varios años de práctica y trabajo, y muchas veces estudio o investigación (de técnicas de otros lugares, estilos diferentes, etc.). Tatuar implica numerosos elementos además de saber dibujar bien: conocimiento de los diferentes tipos de pieles y pigmentos, calcular el tiempo que llevará un trabajo, normativas relativas a la higiene y la esterilización del equipo, y también trato con la gente: aprender a escuchar a sus clientes para realizar el trabajo que mejor se adapte a sus ideas es fundamental.

 

4. Algunas tintas pierden intensidad con el tiempo

Es verdad que algunos colores como el rojo y el azul pierden un poco de intensidad una vez se ha curado el tatuaje, pero una vez asentados los colores se mantendrán uniformes. En los últimos años las innovaciones técnicas desarrolladas en las tintas para tatuajes han aprovechado la incorporación de algunos nuevos pigmentos mucho más resistentes a los elementos (el sol, el paso del tiempo, etc.), lo que hace que los tatuajes actuales mantengan mucho mejor el brillo de sus colores con el paso de los años.

5. Los tatuajes son muy caros

Como todo, esta afirmación depende de muchos factores, sobre todo de la complejidad del trabajo que quieras. Un trabajo pequeño y sencillo es totalmente asequible. Además si pensamos a largo plazo, el tatuaje es un añadido permanente a tu cuerpo. Lo pagarás una sola vez y te acompañará toda la vida; no tiene intereses, ni tendrás que financiarlo durante años; no te lo pueden robar ni lo puedes perder…

El precio de un buen tatuaje, como ocurre con una obra de arte (más si cabe hecha a medida) no es un factor al que debiéramos dar demasiada importancia.

6. Los tatuajes son para siempre

En los últimos 15 años las técnicas de eliminación de tatuajes han conseguido mejoras increíbles. Hace años eliminar un tatuaje implicaba un gasto muy fuerte, pero con el paso de los años y la aparición de nuevos métodos, como el láser, los precios se han reducido, aunque debemos recordar siempre que eliminar tatuajes es muchísimo más caro que hacerlos, y los resultados no son siempre totalmente satisfactorios (en ocasiones quedan sombras o restos), por lo que sigue siendo buena idea pensarlo seriamente antes de dar el paso como se platico en nuestro artículo anterior. 

 

7. Los tatuajes sangran mucho

En la mayoría de los casos, cuando el tatuador comienza dibujando o perfilando el tatuaje sobre la piel, casi ni se produce sangre. Cuando se sombrean o colorean zonas más amplias se suele sangrar muy poco, y además el tatuaje deja de sangrar por sí solo en 5 o 10 minutos. Cuando la persona abandona el estudio llevando su tatuaje vendado, lo normal es que la piel ya haya dejado de sangrar completamente. En definitiva, un tatuaje realizado correctamente no implica ninguna pérdida de sangre significativa.

 

Estos son los 7 mitos del tatuaje que tenías que conocer y ahora es tiempo de que hagas tu reservación y aproveches las excelentes promociones que tenemos para todos los Dermiciders!

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